Saltar al contenido
Placer y Mermelada

Pérdida de tiempo

Si hay algo en esta vida que me molesta es perder el tiempo, ya me pasó con una persona, luego ese tiempo no se recupera y en muchos casos no te aporta nada positivo.

Por primera vez en mi vida me gusta una mujer que me aburre y que no le veo nada positivo para que me guste. Me gusta lo suficiente como para poder pensar en algo más que un polvo, el problema es que yo creo que es totalmente incompatible conmigo. Follar con alguien es muy fácil, incluso follar muy bien con alguien, pero luego las semanas pasan y buscas que las conversaciones que tenéis vayan más allá de los monosílabos con los que contestabas al chico que te gustaba a los 16 años.

Por alguna extraña razón tengo la necesidad de que me guste,  no paro de repetirme una y otra vez “tiene que gustarte, tiene que gustarte”. ¿Por qué? Al final nunca podemos decidir quién nos gusta, pero eso ocurre cuando te enamoras y yo aún estoy bastante lejos de todo eso. Siempre me han gustado los enigmas y este desde luego es uno de los más complejos que me he encontrado.

¿Sabéis lo que pasa con las tormentas de verano?
Que vienen cuando nadie las espera y cuando más falta hacen.

Y esto es lo poco positivo que soy capaz de escribir sobre ella.

Es todo demasiado extraño, de no conocerla de hace tantos años probablemente ya la habría mandado a la mierda hace varias semanas, pero con ella de momento me cuesta. Es una chica que me genera cero confianza en cuanto a tener algo más de un polvo, pero es como si en mi interior supiera que debo esperar un poco más. Desde que la conozco no hay semana en la que no salga de fiesta hasta morir, que no seré yo el que critique a la gente que sale de fiesta porque yo lo hago, pero sí a los que con 27 años sólo saben salir hasta emborracharse a muerte teniendo una resaca al día siguiente que no se puede ni mover. ¿Me gusta una niña de 18 años recién cumplidos?

Para colmo las conversaciones que tenemos son lo más simple que hay en este mundo, pareciendo otra vez eso, una niña de 16 años a la que tenga que sacarle las palabras y si le digo algo que no le gusta cambia de tema rápidamente, huyendo de posibles problemas. ¿Sabéis que se puede discutir sobre algo sin que eso signifique que la conversación sea agresiva y que además lo normal es que sea algo positivo? No me imagino una pareja con la que no pueda hablar las cosas… ¡Me aburro!

Pero hay algo que me hace seguir insistiendo, quizá es que en mi interior me niego a pensar pueda ser una decepción tan grande, quizá ese es el problema de conocer a alguien desde hace tanto tiempo, que piensas que es de una forma y después no tiene nada que ver.

Y si esto fuera poco nos mandamos indirectas como si estuviéramos otra vez en la época de Tuenti y pusiéramos mensajes en nuestro estado para que el otro lo lea, pero sin nombrarle.

¿PERO QUÉ TIENE DE POSITIVO ESTA MUJER POR FAVOR? Otra cosa no, pero he conocido a muchas personas y jamás me he encontrado con nadie así, aunque también es cierto que no me he dado la oportunidad de conocer a alguien así, porque sé para lo que valen. Hasta he tenido que preguntar a varios amigos sobre qué coño me pasa en la cabeza y a todos les ha sorprendido que no la haya mandado ya a la mierda. Incluso tuve una discusión con Helena por hablar de ella, a ver si una mujer hecha y derecha me daba algún motivo para seguir hablando con una persona con estos comportamientos.

Es médico, tampoco es que sea una cajera del Mercadona (con todos mis respetos para las cajeras del Mercadona), por lo que tiene un trabajo que implica seriedad. Yo de verdad, no entiendo nada y cada vez me da más pena, porque sé que va a acabar mal. Además con toda la paciencia que estoy teniendo al final voy a esperar más de ella de lo que posiblemente pueda darme, ya que nuestro esfuerzo al final pide que la otra persona nos aporte algo directamente proporcional, aunque no lo pensemos de forma consciente.

A la única conclusión posible que he llegado es que le gusto mucho que hasta a ella le asusta, pero se piensa que yo estoy jugando y que lo que le digo no es real. Al fin y al cabo si me fijo más en sus acciones que en lo que dice es lo que parece, pero yo ya he llegado a un punto en el que no me apetece leer entre líneas y estos juegos de críos. ¡Las cosas se dicen!

En resumen: Me aburre y encima no logro fiarme de ella. ¿Puede cambiar? No lo sé, pero yo no quiero estar con alguien que cambia por mí, quiero alguien que es tal cual es y que aún así me encanta. ¡No quiero ligar con alguien como lo hacía con 16 años!

Me gustan los retos, pero te estás pasando. Ojalá y haya una segunda parte de esta entrada donde todo sea diferente.

Apuntad esta, porque no creo que me vuelva a pasar nunca más.

–Hero