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Placer y Mermelada

Día de tormenta

Pues sí, tú fuiste y eres única y especial.

Creo que ni tú misma te has creído nunca que me gustes tanto, y es que no sé la razón, pero me encantas.
Coño, si le gustas a esa persona… ¿Qué más da que sea el puto jefe del mundo si sólo tiene ojos para ti?

Una vez más otra situación que pone a prueba mi nula paciencia, no han pasado ni 24 horas desde Pérdida de tiempo y ya la he mandado a la mierda. Aunque aquí el mierdas probablemente sea yo y espero de verdad que así lo piense, porque es fácil olvidar a un mierdas. He tratado de hacer lo correcto poniendo fin a algo mientras está con amigas con las que me pueda insultar, lo cual siempre es un plus. He intentado llegar a ella, pero al final uno se cansa, aunque sé que la voy a echar muchísimo de menos y durante bastante tiempo. Qué curioso lo que logra alguna gente haciendo tan poco, imagina si además se esforzaran.

Cuando eres tú el que se aleja de alguien siempre pasa lo mismo, te arrepientes. El problema es que es la primera vez que me alejo de alguien que me gusta tantísimo y que además me da mil y una razones para que me aleje, creo que jamás podríamos ser algo más que sexo. Bien es cierto que tampoco podré saberlo nunca. Más de un amigo me ha dicho que seguramente fuera así porque la intimido demasiado y cree que me va a asustar si está demasiado pendiente de mí. Quizá muchas veces somos lo que proyectamos, aunque bien es cierto que ha gente que sabe conocernos o que simplemente al menos parece que se preocupan. ¿Cómo te puede gustar tanto alguien que ni siquiera se deja conocer?

Y al final es lo que pasa con las tormentas de verano, que a veces nos parten en dos con sus  rayos.
Y con sus ojos.
Y sus largas piernas.
Y sus labios.
Y sus ronroneos.
Y siendo ellas mismas.

Aunque no, precisamente eso último es lo único que creo no haber conseguido.
Mis parejas siempre me han dicho que lo que más destacan de mí es que han podido ser ellas mismas conmigo, siendo totalmente transparentes. Contigo no lo he conseguido y eso hace que arda por dentro, pero supongo que al final no se puede estar con cualquiera.

Ojalá no me haya vuelto a equivocar, porque soy especialista en echar de mi lado a gente que al final acabo echando de menos toda la vida.
Y es que al final este momento me recuerda a uno de los más tristes, se acercan semanas grises. Desde un punto de vista objetivo creo que es lo mejor, al menos para mí, pero me está matando igual.

Te voy a echar muchísimos de menos, Tormentita.

–Hero